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Uno de los aspectos principales para gozar de un buen estado de salud y, por ello, de una buena calidad de vida, es una buena nutrición. Por diversos motivos, nuestros hábitos alimentarios han ido sufriendo cambios importantes y si bien es cierto que la oferta alimentaria no ha sido nunca tan abundante y variada como en la actualidad, no siempre es adecuado el aporte de nutrientes al organismo, bien por exceso o bien por defecto. Esta situación se traduce en una mala alimentación que conlleva un aumento del riesgo de padecer ciertas dolencias que afectan en distinto grado al desarrollo de la vida cotidiana.

Cada vez son más frecuentes alergias, enfermedades cardiovasculares, enfermedades inflamatorias…cuyo origen está en la nutrición inadecuada debido a la falta de conocimientos nutricionales, los malos hábitos alimenticios, la alimentación poco variada y las formas culinarias que utilizamos. Una alimentación variada y equilibrada es fundamental para conseguir una buena nutrición, siendo ésta una de las bases para gozar de un buen estado de salud y, por ello, de una buena calidad de vida.

Todas las sustancias que ingerimos habitualmente constituyen nuestra dieta. Evidentemente, las características de esta dieta pueden ser muy variables según los individuos, los países, los días de la semana, la estación del año, la edad, etc.; a pesar de esta diversidad, en todas las dietas se puede valorar si son o no equilibradas.

Si queremos mejorar nuestro estado nutricional sólo podemos hacerlo mejorando nuestros hábitos alimentarios y no siempre es fácil tener claras las pautas para conseguir una dieta equilibrada. Una dieta o una alimentación equilibrada es aquella que nos aporta todas las sustancias necesarias para vivir y mantenernos en salud y, a la vez, nos permite la realización del ejercicio que exige cada tipo de trabajo teniendo en cuenta distintas circunstancias particulares como la edad o situaciones fisiológicas especiales como por ejemplo el embarazo, la lactancia o el crecimiento. Debe alcanzar las necesidades de cada uno de los nutrientes sin conducir a carencias ni excesos de ninguno de ellos y este equilibrio se consigue con la combinación de los distintos tipos de alimentos. Dado que no hay un único alimento completo, necesitamos una alimentación lo suficientemente variada para que garantice nuestro aporte nutritivo.

El estado nutricional óptimo es el que se alcanza cuando la alimentación cubre los siguientes objetivos:

  1. Aporta la cantidad de nutrientes energéticos (calorías) necesaria para llevar a cabo los procesos metabólicos y de trabajo físico necesarios.
  2. Aporta la cantidad suficiente de nutrientes con funciones plásticas y reguladoras (proteínas, minerales y vitaminas).
  3. Que exista equilibrio entre las cantidades de cada uno de los nutrientes:
    · Las proteínas deben suponer un 10-15% del aporte calórico total.
    · Los glúcidos nos aportarán al menos un 50%-55% del aporte calórico total.
    · Los lípidos no sobrepasarán el 30-35% de las calorías totales ingeridas.

 

Es importante el asesoramiento de expertos en materia de nutrición ya que, a pesar de la gran información difundida en cuanto a alimentación correcta, no siempre es fácil tener claras unas pautas básicas para asegurarnos del mantenimiento de una dieta sana y equilibrada ni decidir por nosotros mismos una conducta alimentaria correcta para conseguir ese equilibrio y mejorar o corregir distintas patologías.

El experto en nutrición basará su acción en:

  • Orientación en cuanto a hábitos de alimentación saludables para promocionar la salud.
  • Aclaración de dudas con respecto a pautas alimentarias correctas con el fin de procurar el bienestar.
  • Análisis individual de las desviaciones en cuanto a alimentación saludable y planificación de pautas para su corrección aún en ausencia de patologías.
  • Pautas y seguimiento en casos de necesidad de pérdida de peso.
  • Asesoramiento en cuanto a alimentación adecuada para mejorar o corregir diversas patologías así como seguimiento y control de la evolución.

En una alimentación equilibrada, siempre que no exista ninguna patología o situación especial no hay ningún alimento “prohibido”; lo que sí hay son pautas para conseguir que la dieta sea saludable, por lo que habrá alimentos que se recomiende tomar a diario, otros que sea recomendable tomarlos varias veces por semana y otros que deberían consumirse sólo esporádicamente.

Como normas básicas cuando no hay presente ninguna situación patológica, podemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Disminuir la ingesta de grasas saturadas como natas, mantequilla, margarina, manteca, embutidos, fiambre y carnes grasas.
  • Restringir los azúcares simples (azúcar, golosinas, bollería) y consumir glúcidos ricos en almidones y fibra (arroz, patata, pasta, legumbre, pan, verduras y hortalizas).
  • Formas de cocinado: limitar el consumo de empanados, rebozados, enharinados y fritos. Siempre mejor asado, parrilla, rehogado, hervido, plancha.
  • Consumo prioritario de aceite de oliva por su riqueza en antioxidantes naturales.
  • Es conveniente ingerir parte de los vegetales de la dieta crudos ya que al cocer la fibra vegetal pierde parte de sus propiedades como son favorecer una buena movilidad intestinal y evitar rápidos aumentos de glucosa en sangre.
  • Repartir la alimentación en 5 comidas al día no alternando largos periodos de ayuno con comidas abundantes. Comer pocas veces al día grandes cantidades provoca elevados niveles de glucosa en un corto espacio de tiempo y, por lo tanto, una dificultad de la insulina para asimilarla; lo ideal son niveles moderados y constantes de glucosa en sangre.
  • Beber abundante agua: 1,5-2 litros al día.
  • Moderar la ingesta de bebidas azucaradas y alcohol (1 ó 2 copas de vino al día).
  • Tanto en comida como en cena deberá tomar un primer plato (caldo/ensalada/verdura/fécula) y un segundo plato (carne/pescado/huevo).

 

Como herramienta para comprender el concepto básico de la alimentación saludable contamos con la Rueda de los Alimentos:

tabla_alimentos

Esta rueda representa la distribución de  los alimentos en diferentes Grupos indicando la importancia en nuestra dieta de los alimentos incluidos en cada uno de ellos mediante el distinto tamaño de los correspondientes sectores:

Grupo I: Energético (composición predominante en hidratos de carbono: productos derivados de los cereales, patatas, azúcar)
Grupo II: Energético (composición predominante en lípidos: mantequilla, aceites y grasas en general)
Grupo III: Plásticos (composición predominante en proteínas: productos de origen lácteo)
Grupo IV: Plásticos (composición predominante en proteínas: cárnicos, huevos y pescados, legumbres y frutos secos)
Grupo V:  Reguladores (hortalizas y verduras)
Grupo VI:  Reguladores (frutas)

Además, incluye mención al ejercicio físico y a la necesidad de ingerir agua en cantidades suficientes.

El color identifica la función de cada tipo de alimento según predomine en él uno u otro de los principios inmediatos (proteínas, glúcidos o hidratos de carbono, lípidos o grasas y vitaminas-minerales) ya que cada uno de ellos desempeña una función fisiológica diferente que los identifica:

  • Amarillo: alimentos energéticos (Grupos I y II). Se emplean como fuente de calorías: glúcidos (hidratos de carbono) y lípidos (grasas).
  • Rojo: alimentos plásticos o formadores (Grupos III y IV). Las proteínas que, aunque también aportan energía, su función principal es la de aportar el sustrato necesario para la renovación y crecimiento de las estructuras del organismo.
  • Verde: alimentos reguladores (Grupos V y VI). Vitaminas y ciertos minerales como el hierro, magnesio, cloro, sodio, potasio, etc.; Su función es el control del funcionamiento del organismo.

Para conseguir un equilibrio dietético debemos tener en cuenta el consumo de todo el día; no es necesario obtener un equilibrio en cada comida, podemos compensar una comida con otra.

Una dieta equilibrada de un adulto sano en España debería constar de:

  • 4-6 raciones de pan, pasta, arroz, legumbres, patatas.
  • 2-4 raciones de verdura (especialmente fresca).
  • 2-3 raciones de fruta.
  • 2-3 raciones de leche y derivados.
  • 2-5 raciones de carne, pescado, huevos.
  • 40-50 gramos de grasa para guisar y/o condimentar; de forma preferente se utilizará aceite de oliva.

Es fundamental que las directrices sean personalizadas; no existe una dieta equilibrada ideal que pueda ser válida para toda la población ya que varía en función de las condiciones socioeconómicas, la disponibilidad de alimentos en el lugar donde reside y del momento, los hábitos de vida,  habilidades culinarias, las creencias religiosas, los gustos o preferencias, la edad, el sexo y la existencia o no de alguna patología o situación fisiológica especial como, por ejemplo, embarazo, lactancia, adolescencia…:

 

 

NUTRICIÓN EN EMBARAZO Y LACTANCIA

La nutrición durante períodos específicos como son el embarazo y la lactancia es fundamental tanto para el buen estado de la mujer como para el correcto desarrollo y crecimiento del bebé.

La alimentación debe adaptarse a los cambios físicos y fisiológicos para satisfacer las necesidades nutricionales de la madre y del bebé además del coste que supone la preparación del tejido mamario para la lactancia durante el embarazo y posteriormente, la producción de la leche materna.

Aumentan las necesidades de ciertos nutrientes como, por ejemplo: proteínas (para la formación de tejidos fetales),  calcio (indispensable para el desarrollo óseo), hierro, zinc, ácido fólico…

 

ALIMENTACIÓN Y DEPORTE
La alimentación y el deporte deben estar relacionados; no es tan simple como comer lo mejor posible para desarrollar una actividad extra sin sufrir agotamiento físico. Hay que tener en cuenta que no todos los deportes llevan asociado el mismo tipo de alimentación; ésta será diferente según tipo de acto deportivo, aeróbico o no, características del deportista, etc.

La alimentación, no sólo en deportistas de élite sino también en aficionados, además de nutrir al organismo para sentirse bien, debe cubrir el gasto del esfuerzo extra derivado del ejercicio.


NECESIDAD DE PÉRDIDA DE PESO
La indicación de conveniencia o no de disminuir de peso se basa en una serie de datos que nos aporta el estudio de la composición corporal como son: masa muscular, masa ósea, porcentaje de agua corporal con respecto al peso total, porcentaje de grasa corporal con respecto al peso total, nivel de grasa visceral e índice de masa muscular.

Cuando nos planteamos la pérdida de peso, lo primero que tiene que cuidarse es la salud y no hay fórmulas mágicas. Resulta difícil decidir por nosotros mismos una conducta alimentaria correcta para bajar de peso de manera que el organismo no sufra las consecuencias de someternos a la gran cantidad de pautas de adelgazamiento o “dietas milagro” que circulan.

Con frecuencia, muchas personas han pagado cara la utilización poco o nada responsable de diversas técnicas o el sometimiento a regímenes dietéticos poco saludables por un “todo vale para verse guapo”.

En este caso, las pautas alimentarias indicadas deben ser fáciles de seguir aún cuando nuestro estilo de vida nos obligue a comer fuera de casa bien sea en servicios de restauración o llevándonos la comida preparada y debe ajustarse a los gustos y preferencias y, también, a la oferta del lugar y el momento en el que vamos a comer.

 

DIETA EN SITUACIONES PATOLÓGICAS
Existen situaciones patológicas en las que la dieta constituye el único tratamiento eficaz. Por ejemplo en el tratamiento de la enfermedad celíaca el único tratamiento es una dieta sin gluten. En otros muchos casos, aunque la dieta no sea el único tratamiento posible, es crucial en su evolución: diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, alergias o intolerancias alimentarias… Es decir, se pueden diseñar dietas “terapéuticas” destinadas al tratamiento de muchos trastornos biológicos y que además tengan en cuenta los requerimientos nutricionales de la persona a la que van destinadas.

Podemos concluir que las modificaciones de la alimentación a lo largo del tiempo han ido configurando nuestra gastronomía que es una expresión de los hábitos alimentarios. Debido a múltiples factores como la incorporación de la mujer al mercado laboral, el tiempo del que se dispone para hacer la compra, preparar y consumir los alimentos, la aceptación de alimentos preparados y comidas rápidas… se ha abandonado, en gran medida, el consumo de alimentos tradicionales y se han ido sustituyendo por dietas hipergrasas, hiperproteicas, ricas en sal y azúcar, pobres en fibras, dietas en las que predominan los alimentos transformados industrialmente de fácil consumo pero muy ricas en aditivos. Prima la comodidad en la preparación y el consumo, el “listo para comer”. Todo ello ha dado lugar a la mayor prevalencia de obesidad, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, caries, diabetes…

Pero estos hábitos que se aprenden en la infancia y se asientan a lo largo de la vida no son imposibles de modificar. Debemos aprender y reforzar las pautas alimentarias correctas que nos ayuden a mantener la salud y reconocer la alimentación equilibrada como un componente fundamental de la calidad de vida.

  

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12 LEYENDAS URBANAS A LA HORA DE ADELGAZAR
Adelgazar obsesiona a medio Occidente, y como todo tema en boca de todos, acaba por malentenderse. Internet está plagado de consejos para perder peso, pero ojo, es tu salud, fíate sólo de los sitios especializados. Mucha gente sólo comparte lo que ha oído, y eso no tiene por qué funcionarte a ti. Para que tu esfuerzo no caiga en saco roto, atenta a estas leyendas urbanas que te desmentimos.


1 | 
Los alimentos integrales no son light
Claro que existen productos integrales bajos en calorías, pero el hecho de que algo sea integral no implica que sea light. ‘Integral’ significa menos refinado, con grano completo, siendo así la versión más sana y natural de granos y cereales imprescindibles en nuestro día a día, fuente de proteínas y aminoácidos pero, ojo, también de calorías. No consumas todo lo integral como si fuera agua porque no conseguirás bajar de peso.

2 | Para bajar de peso hay que eliminar los carbohidratos
La guerra contra los hidratos es innecesaria y poco saludable. Son la base de la pirámide alimenticia e imprescindibles en nuestra vida diaria; sólo debes consumirlos con cabeza y no dejarás de perder peso. Opta por las versiones integrales de la pasta, el pan o el arroz (menos refinados y más sanos, fuente de fibra) y procura consumirlos con moderación a partir de las 3 de la tarde para que te dé tiempo a transformarlos en energía. Pero NO los saques de tu dieta. 

3 | Comiendo todos los alimentos light bajaré de peso antes
Un alimento light implica una reducción de un 30 ó 33% de sus calorías, pero no se convierte en algo inocuo y sin valor calórico. Por ejemplo, si elegimos la versión light de las patatas fritas de bolsa, que en su formato original tienen más de 500 kcal por 100 gramos, ingeriremos alrededor de 350 kcal. Es decir, que no son pocas, ni mucho menos. Al consumir un producto light reducimos ligeramente la ingesta calórica pero no quiere decir que se puedan tomar de forma indiscriminada; si realmente quieres notar la diferencia con los ‘normales’ debes comerlos como si lo fueran.

4 | Perder peso de manera rápida es un grave error
Sí y no. Si lo haces con una dieta milagro, sin duda, no solo lo recuperarás muy rápidamente al dejar el régimen sino que encima puedes poner en peligro a tu salud. Pero, otra veces, comer de una manera más coherente y saludable te puede llevar a adelgazar a gran velocidad; esto no es malo, especialmente cuando son muchos los kilos de los que deshacerte. De hecho, perder gran cantidad al principio de una dieta es bastante normal, y te permite hacer lo propio con el resto de manera paulatina. Eso sí, no puedes abandonar esa forma de comer de un día para otro ni volver a las antiguas costumbres que te hicieron ganar peso porque entonces recuperas, y a toda velocidad. Te recomendamos el MÉTODO ABANOLIA, perfecto para adelgazar sin estrés ni recuperar lo perdido.

5 | Comer sin gluten es sinónimo de adelgazar
La intolerancia al gluten no tiene nada que ver con la pérdida o ganancia de peso; se trata de un trastorno que impide a algunas personas la digestión del grupo de proteínas contenidas en el gluten. Éste provoca problemas digestivos de distinta índole, como la inflamación del intestino delgado. Pero nada tiene que ver con engordar o adelgazar. Si no te han diagnosticado celiaquía, no prescindas del gluten porque realmente sí lo necesitas.

6 | La dieta vegetariana siempre adelgaza
Bueno, las patatas fritas y los aros de cebolla contienen un 0% de ingredientes de origen animal y son de las comidas que más calorías te pueden aportar. El vegetarianismo es más que no comer carne, es un estilo de vida en busca de una existencia más natural, sin aditivos, consumiendo ingredientes de cultivo orgánico, produciendo menos residuos… Ser vegetariano es más que pedir la ensalada César sin pollo bañada en una salsa que tiene más calorías que una hamburguesa.

 

Nuestros profesionales te darán pautas como éstas (y más personalizadas) para que aprendas a cuidarte rápidamente y sin mitos. Consigue un cuerpo 10 con nuestro MÉTODO ABANOLIA, con el que adelgazarás sin dietas, productos ni medicamentos. ¡Pronto la 2ª tanda de leyendas urbanas del adelgazamiento!

 

Fuente: Glamour

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